Cáritas registra una mayor asistencia de familias trabajadoras que perdieron el empleo o cuyos ingresos por changas resultan insuficientes para alimentarse.
La demanda de asistencia en comedores y centros de contención social registra un incremento constante durante los últimos meses. Familias que habitualmente sostenían sus hogares con empleos estables o changas acuden a las parroquias ante la imposibilidad de cubrir sus necesidades básicas.
El sacerdote Mariano Oberlin, párroco de barrio Müller, describió el panorama que atraviesa el sector. "Sigue viniendo mucha gente para pedir ayuda. Mucha gente que tiene trabajo o que siempre ha trabajado y rara vez venía a pedir ayuda a la parroquia, ahora está viniendo a pedir ayuda", señaló el religioso.
El referente social detalló los motivos del pedido de asistencia. "En algunos casos porque hacen changas. Hoy son muy poquitas las changas que les salen y no les alcanza para comer. Por eso vienen a pedir ayuda a Cáritas", indicó.
El párroco sostuvo que el perfil de los asistentes cambió sustancialmente. "En Cáritas hay un grupo de gente que está en situación de pobreza estructural de hace muchos años. Son los que habitualmente vienen a pedir ayuda al comedor. Hay gente que nunca había visto antes viniendo en Cáritas y se están acercando", expresó.
El impacto de la crisis en los sectores vulnerables
Respecto de las cifras oficiales sobre pobreza e indigencia, Oberlin precisó las características del territorio donde realiza su labor pastoral. "Yo estoy en una zona que es muy particular, son dos barrios muy humildes y seis villas, o sea, esto es un gran bolsón de pobreza. En este lugar muy humilde que históricamente ha sido muy pobre las cosas están cada vez más complicadas", afirmó.
A la falta de empleo se le suma el avance del narcotráfico como un problema estructural que capta a sectores desocupados. "La sensación que yo tengo es que frente a la crisis económica, el narcotráfico siempre sigue siendo una opción. Ojalá que se reactive la economía, que el Estado haga alguna propuesta que pueda recoger al que va quedando al borde del camino", remarcó el sacerdote.
Adicciones y falta de plazas de contención
La problemática de las adicciones genera una saturación en los centros de rehabilitación de la zona. "Hoy nosotros tenemos 100 chicos viviendo y todos los días estamos recibiendo. Estamos como siempre intentando generar algo nuevo para poder dar alguna respuesta más, pero a veces no tenemos los recursos", explicó el responsable del espacio.
Finalmente, Oberlin destacó el aporte estatal pero enfatizó la disparidad con la demanda real. "Una parte importante de lo que hacemos se sostiene económicamente con recursos que vienen de Sedronar de Nación, de la provincia y del municipio. Cada vez más chicos con esta problemática y cada vez más chicos en edad", concluyó.