El economista analizó en Radio Villa María las repercusiones del resultado electoral en Brasil y su impacto en el escenario regional. Además, advirtió sobre las posibles consecuencias para el comercio y las inversiones. ESCUCHÁ LA NOTA
El economista Carlos Seggiaro analizó en diálogo con Radio Villa María el escenario económico y político de la Argentina, con especial atención a las repercusiones del resultado electoral en Brasil, las relaciones comerciales de ambos países y las crecientes críticas al programa económico del presidente Javier Milei.
Durante la entrevista, el especialista consideró que el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva representa un revés para la estrategia internacional del presidente estadounidense Donald Trump y abre interrogantes sobre el posicionamiento argentino en la región. Al mismo tiempo, advirtió que la economía nacional continúa sin mostrar señales claras de recuperación y que el Gobierno enfrenta cuestionamientos de economistas que hasta hace poco respaldaban su orientación.
Brasil, China y el nuevo escenario regional
Al referirse al resultado electoral brasileño, Seggiaro señaló que la continuidad de Lula representa un factor relevante en el equilibrio geopolítico de América Latina, especialmente por el vínculo de Brasil con los países que integran el grupo BRICS, entre ellos China, India y Rusia.
Según explicó, Estados Unidos había apostado por un mayor alineamiento regional con sus intereses, por lo que el resultado representa un traspié para esa estrategia. En contrapartida, consideró que China y los demás integrantes del bloque pueden encontrar mejores condiciones para profundizar sus relaciones con Brasil.
El economista remarcó que Brasil y México mantienen posiciones que no coinciden plenamente con los objetivos de Washington y que la defensa del multilateralismo por parte del gobierno brasileño puede influir en el escenario comercial y financiero internacional.
En ese contexto, planteó interrogantes sobre el posicionamiento del Gobierno argentino y sus consecuencias para la relación bilateral con Brasil, uno de los principales socios comerciales del país. “Brasil y China son claramente los jugadores más importantes en la economía argentina”, sostuvo Seggiaro, al explicar que ambos mercados concentran una parte fundamental de los vínculos comerciales nacionales.
El especialista también advirtió que un eventual deterioro de las relaciones entre Argentina y China podría favorecer una mayor aproximación de ese país a Brasil, con consecuencias sobre el destino de las inversiones y los acuerdos comerciales.
El impacto sobre las inversiones y el turismo
Seggiaro señaló que el escenario internacional también puede tener efectos concretos sobre la economía cotidiana. Entre ellos, mencionó la posibilidad de que una depreciación del real brasileño abarate los viajes de los argentinos al país vecino. En materia de inversiones, consideró que las tensiones políticas pueden modificar las decisiones de los actores internacionales y redireccionar proyectos hacia países con los que mantienen mejores vínculos diplomáticos y comerciales.
En ese sentido, sostuvo que la relación con Brasil requiere especial atención por la importancia que tiene para las exportaciones y el entramado productivo argentino.
Crecen las críticas de economistas al programa de Milei
Seggiaro recordó que Milei ratificó su decisión de sostener el ajuste fiscal y rechazó la posibilidad de impulsar una mayor circulación de pesos para reactivar la economía. Sin embargo, destacó que durante los últimos días aparecieron críticas de especialistas identificados con posiciones de centro-derecha que anteriormente habían respaldado al oficialismo.
Entre los nombres mencionados se encuentran Roberto Cachanosky, Miguel Ángel Broda y Ricardo Arriazu, además de otros economistas que ya venían planteando reparos al rumbo económico, como Domingo Cavallo, Carlos Melconian y Martín Redrado.
Según detalló, Arriazu advirtió sobre la diferencia entre el crecimiento potencial de la economía y el desempeño que efectivamente registra, mientras que Broda planteó la necesidad de contar con un tipo de cambio más elevado. Por su parte, Seggiaro también recordó las declaraciones de Miguel Kiguel sobre la necesidad de dejar atrás la etapa de reducción del gasto público y avanzar hacia una política económica más flexible.
Para el economista, estas posiciones constituyen una señal relevante porque provienen de referentes vinculados con sectores empresarios y productivos que comienzan a manifestar preocupación por los resultados del programa oficial.
“Que se sumen Cachanosky, Miguel Ángel Broda y Ricardo Arriazu pone al Gobierno casi en una situación de aislamiento en términos de los economistas más reconocidos de la Argentina”, afirmó.
Seggiaro consideró que estas críticas reflejan un cambio en las expectativas de sectores que esperan mejores resultados en materia de actividad, inversión y consumo.
Al evaluar las perspectivas de la economía argentina, Seggiaro sostuvo que la política de ajuste aplicada durante los últimos años dejó un escenario difícil de revertir en el corto plazo.
El especialista señaló que la pérdida de poder adquisitivo de amplios sectores de la población limita las posibilidades de una recuperación rápida del consumo interno. En ese marco, consideró que una eventual modificación de algunas variables económicas no alcanzaría, por sí sola, para revertir los efectos acumulados.
“No hay señales de reactivación en la economía argentina sensibles que la sociedad pueda interpretar claramente”, expresó durante la entrevista. Además, estimó que las primeras señales de recuperación en la región pampeana podrían aparecer recién a partir del segundo cuatrimestre del próximo año, independientemente de las medidas que adopte el Gobierno.
Para Seggiaro, el principal problema radica en la falta de una mejora perceptible en la actividad económica, los ingresos y las condiciones de vida de la población.
En el tramo final de la conversación, el economista se refirió al desempeño del comercio exterior y a la necesidad de analizar las exportaciones dentro de un conjunto más amplio de indicadores.
Seggiaro destacó que la Argentina alcanzó un nivel de exportaciones superior a los 100.000 millones de dólares, pero advirtió que ese resultado no garantiza, por sí mismo, una mejora generalizada de las condiciones económicas y sociales.
Para ilustrar su planteo, comparó el escenario argentino con el de Sudáfrica, un país con una importante capacidad exportadora de recursos minerales, pero que también enfrenta graves problemas de pobreza y desempleo.
A partir de ese ejemplo, sostuvo que el análisis económico debe contemplar no solamente cuánto produce y vende un país al exterior, sino también cómo se distribuyen los ingresos generados y qué impacto tienen sobre el empleo y el bienestar de la población.