La Noche de los Bastones Largos: "Es una de las peores fechas para la ciencia, las universidades públicas y la tecnología”
- 29/07/2026 11:14 hs
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Así lo manifestó el exrector de la UNRC, Marcelo Ruíz, quien agregó que estas acciones han sido parte de acciones que confrontaron el desarrollo de la tecnología que había posibilitado la creación de políticas de autonomía y de soberanía nacional.
Marcelo Ruiz
La Noche de los Bastones Largos fue la brutal represión policial y el desalojo violento de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA) el 29 de julio de 1966.
El hecho ocurrió durante la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía, quien anuló la autonomía universitaria.
Estudiantes, profesores y graduados tomaron las facultades de Ciencias Exactas y Filosofía y Letras en defensa de la libertad de cátedra.
[LV16.com |] Como consecuencia, la policía golpeó con dureza a autoridades, docentes y alumnos al grito de insultos y los hizo pasar por una doble fila de golpes.
Hubo más de 400 detenidos y destrozos en laboratorios y bibliotecas. Provocó una enorme "fuga de cerebros" con la renuncia y el exilio de cientos de científicos e intelectuales de gran nivel.
Marcelo Ruíz, exrector de la UNRC y docente, realizó un análisis de este momento histórico.
“La memoria nos permite darle continuidad a un análisis para comprender procesos más globales, porque la noche de los bastones largos se fue reeditando bajo diferentes coyunturas, pero vos podés intentar vertebrar alguna línea que una ese momento de la historia, con los momentos actuales”.
Ruíz expresó que “el 29 de julio de 1966 es una de las peores fechas para la ciencia, las universidades públicas y la tecnología en Argentina”, cuando a un mes del golpe de Estado, el presidente de facto, Onganía, decreta la intervención de las casas de alto estudio y el fin de la autonomía, esto en el contexto de la Guerra Fría y la doctrina de seguridad nacional.
“Hubo una política, impulsada por el imperio estadounidense, de tal manera que las fuerzas armadas de América Latina, no sólo de Argentina, combatieron al enemigo interno, y además desplegaron un conjunto de acciones para garantizar el orden”.
El docente universitario agregó que las fuerzas armadas utilizaron la excusa del comunismo, para liquidar un proceso de construcción de autonomía tecnológica que ya había comenzado mucho tiempo atrás.
“En el 55´ se produce la interrupción del gobierno democrático de Perón, y a partir de ahí, en diferentes momentos de la historia, se reitera la interrupción del gobierno democrático, al mismo tiempo siempre la confrontación contra el desarrollo de la tecnología que había posibilitado la creación de políticas de autonomía y de soberanía nacional”.
Consultado acerca de si a 60 años de esta fecha se ha perdido el recuerdo de lo acontecido en aquel 29 de julio, Ruíz manifestó que “en algunos ámbitos está muy presente, como en el Instituto de Cálculo de la Universidad de Buenos Aires, que sigue estando muy presente en diversas expresiones estudiantiles, como así también de docentes. Porque hay un registro claro de lo que significó en términos de destrucción de un proyecto de desarrollo tecnológico”.
Reflexionó con que a veces cuesta unir, por el estado del debate público actual, el proceso de devastación, como los que inician noche de los bastones largos, con procesos actuales.
“Nosotros acabamos de vivir hace poco el ingreso de la de las fuerzas de represión a la Comisión Nacional de Energía Atómica, anunciando y produciendo, un proceso de destrucción brutal nuevamente de los espacios de la ciencia y la tecnología. Al día siguiente se produce una de las mayores manifestaciones de científicas y científicos en la sede del CONICET”.
Ruíz sintetizó con que son procesos de destrucción tecnológica, “en vista de la limitación de la soberanía y el desarrollo de la República Argentina, o sea, es un problema de la geopolítica mundial” y agregó que la imposibilidad de recordar, tiene que ver con un estado del debate de ideas actuales, “que está marcado más por la fugacidad, por la dinámica de un aceleracionismo muy bestial, que hace que los procesos de memoria sean muy difíciles de sostener”.