El intendente de Almafuerte y presidente del Foro de Intendentes Radicales aseguró que las administraciones locales están absorbiendo la demanda en salud, transporte y seguridad tras el recorte de fondos federales. "Si hay una casta, que la denuncien con nombre y apellido, nosotros podemos caminar por la calle", afirmó.
La asfixia financiera que llega desde el Gobierno Nacional empieza a sentirse con fuerza en el mostrador más próximo al vecino: el municipio. En un contexto de recortes profundos, los intendentes del interior cordobés denuncian que se han convertido en la principal red de contención frente al abandono de servicios que antes contaban con financiamiento externo.
Rubén Dagum, intendente de Almafuerte y titular del Foro de Intendentes Radicales, describió una realidad preocupante donde los gobiernos locales deben cubrir baches críticos, especialmente en el sector pasivo. "A los jubilados los atendemos en nuestras salas de atención primaria de salud. Sabiendo que la Nación ha cortado algunos medicamentos y que en algunas clínicas ya no los atienden, somos los municipios los que damos respuesta", sentenció el jefe comunal.
El impacto en los servicios básicos
La demanda no se limita solo a la salud. Según Dagum, la crisis ha empujado a los intendentes a asumir responsabilidades en áreas que exceden las competencias municipales tradicionales, como la seguridad y el transporte. En las localidades de mayor envergadura, la falta de subsidios nacionales ha dejado a las gestiones locales en una encrucijada financiera para sostener la movilidad de los vecinos.
"En los municipios más grandes que tienen experiencia en transporte, los subsidios no aparecen ni para el combustible", explicó el dirigente radical, remarcando que el esfuerzo fiscal para mantener estos servicios esenciales es "total".
"Lejos de ser casta"
En respuesta a las críticas y el discurso oficialista que engloba a la dirigencia política bajo el concepto de "casta", Rubén Dagum salió en defensa de sus pares cordobeses, haciendo una distinción tajante con la realidad de otras jurisdicciones.
"Cuando hablan de casta en los intendentes, yo puedo hablar por los 427 de Córdoba, y me separo de mi partido. Si hay alguien que hace mal las cosas, que lo denuncien con nombre y apellido", desafió. El referente de Almafuerte buscó marcar una distancia ética y de estilo de vida con los escándalos de otras regiones del país: "Lejos estamos de ser el que va en un yate o el que es multimillonario del Gran Buenos Aires o del Conurbano".
La cara frente al vecino
Para Dagum, la principal diferencia de los mandatarios locales en la provincia es la cercanía y la rendición de cuentas cotidiana. "Nosotros en Córdoba, y reitero, de todas las fuerzas que gobernamos, podemos caminar por las calles. Seguramente tenemos cosas por corregir, pero damos la cara constantemente", afirmó.
El intendente subrayó que la gestión diaria implica atender instituciones, clubes y centros vecinales de manera directa, una dinámica que, según su visión, los mantiene plenamente integrados a la realidad social de sus comunidades frente a la crisis económica que golpea al país.