La fiscal general adjunta Betina Croppi cuestionó con dureza el accionar investigativo en una causa clave y apuntó contra la falta de medidas básicas. También acusó que no se llamó a declarar a la esposa de Bárzola.
El jury de enjuiciamiento por la investigación del crimen de Nora Dalmasso ingresa en una etapa decisiva, la de los alegatos. Este miércoles en la Legislatura de Córdoba la fiscal general adjunta Betina Croppi solicitaría la destitución de los fiscales acusados.
Durante su exposición, Betina Croppi planteó una serie de interrogantes que, según sostuvo, nunca fueron abordados en la investigación. “¿Qué se podría haber hecho? Tratar de investigar qué había hecho Bárzola entre las 23 y 30 de la noche”, señaló al marcar el inicio de una línea de tiempo que, según afirmó, jamás se reconstruyó.
En ese sentido, remarcó que la versión brindada por González tampoco fue verificada: “De creerle, hasta las 23 y 30 había estado en su casa, hasta las 9 y 30 de la mañana del otro día. Había que chequear que esa cena hubiera existido”.
Croppi insistió en que tampoco se corroboró la presencia de otras personas mencionadas. “Verificar que Bárzola y Medina estuvieron allí, que hubieran regresado a las 11 de la noche a su domicilio. ¿Qué se hizo?”, cuestionó, para responder de inmediato: “Nada”.
La fiscal fue aún más contundente al referirse al principal sospechoso: “El sospechoso estaba frente a sus ojos. Estaba claro, mentía y había estado en el lugar del hecho”.
Además, subrayó la falta de medidas elementales para validar la coartada. “¿Chequeamos la coartada de Bárzola? Pues no, nada hicimos”, afirmó.
Finalmente, Croppi advirtió que ni siquiera se convocó a testigos clave. “Hasta el día de hoy jamás se citó a declarar a Adriana Medina, la esposa de González o a Eloísa Barbero, la concubina de Bárzola, para verificar si era la coartada del sospechoso. No fue chequeada”, concluyó.