El ex fiscal general de la Provincia declaró a pedido de la defensa de Miralles. Sostuvo que no estuvo detrás de la línea de investigación y remarcó el impacto del caso en el funcionamiento del Ministerio Público.
En el marco del jury de enjuiciamiento, declaró Gustavo Vidal Lascano, ex fiscal general de la Provincia durante la investigación por el crimen de Nora Dalmasso. Su citación respondió a un pedido de la defensa de Miralles, encabezada por Emilio Andruet, al que el tribunal hizo lugar.
Durante su testimonio, Vidal Lascano describió el contexto de trabajo de los fiscales y la dinámica que adoptó el equipo en uno de los casos más resonantes de la provincia. “La actividad del fiscal es solitaria. Armamos un grupo de fiscales con Moine y Di Santo. Luego, los primeros días de diciembre, convoqué a Hidalgo, fiscal de instrucción en ese momento”, explicó.
En ese sentido, señaló dificultades operativas en el inicio de la investigación: “Los fiscales teníamos unidades judiciales, pero la fuerza de seguridad tomaba conocimiento antes que el fiscal del contenido de las testimoniales”. Además, reconoció que muchas novedades se conocían a través de los medios: “Uno iba tomando conocimiento a raíz de la exposición mediática de la situación, una de las causas que más tuvo”.
El ex funcionario indicó que desde la Fiscalía General se brindó respaldo institucional ante la magnitud del caso. “Los fiscales pedían, Di Santo a la cabeza, apoyo a la Fiscalía General. La exposición mediática generaba presión enorme. Tratábamos de darle el respaldo institucional posible”, afirmó, y agregó que eso se tradujo en la designación de un fiscal adjunto y un ayudante fiscal.
No obstante, aclaró su rol dentro de la investigación: “No estuve atrás de la línea de investigación”.
Vidal Lascano también hizo referencia al impacto mediático de algunas decisiones judiciales. “Trajo aparejado una explosión mediática, a raíz de la detención del albañil. El viernes imputaron a Zárate y el sábado presenté renuncia. Estuve hasta el día 10 de febrero”, precisó.
Consultado por una imagen que generó polémica en su momento, relató: “Tuvimos una reunión de trabajo con Di Santo y Moine. El espacio era tan chiquito que tuvimos que ir a comer un sándwich en un bar público”. Según indicó, “las reuniones estaban vinculadas a la operatividad de los fiscales”.
Finalmente, defendió el trabajo en equipo en causas complejas: “La tarea de trabajar en grupos es por la soledad en una causa así. Trabajar de a tres, para el justiciable, es una garantía de trabajo correcto a nivel procesal. El fiscal no puede hacer cualquier cosa”.
En otro tramo de su declaración, aseguró que “hubo conocimiento previo para imputar a Zárate” y remarcó que durante la investigación “había situaciones novedosas que había que poner en marcha”.