El economista Carlos Seggiaro sostuvo que la campaña agrícola 2026/2027 reúne condiciones poco habituales, con expectativas de buenos rindes y precios internacionales elevados, aunque el impacto sobre la economía se vería recién en 2027. ESCUCHÁ LA NOTA
El economista Carlos Seggiaro aseguró que la campaña agrícola 2026/2027 presenta un panorama inusual para la producción argentina, con altas probabilidades de combinar buenos rindes y precios internacionales por encima del promedio histórico.
En su habitual columna con Radio Villa María, explicó que en el último mes los valores internacionales de los granos registraron una suba importante, impulsada por un conjunto de factores geopolíticos y climáticos que favorecen las perspectivas para el agro argentino.
Según detalló, el primer elemento es la intensificación de la guerra entre Ucrania y Rusia, que en las últimas semanas afectó la infraestructura portuaria sobre el Mar Negro, una zona clave para las exportaciones de trigo, maíz y girasol. A esto se suma la continuidad del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que mantiene incertidumbre sobre el mercado energético y repercute en los precios internacionales.
El tercer factor es la alta probabilidad de un evento climático de El Niño de gran intensidad, que, de acuerdo con estudios internacionales citados por Seggiaro, podría ser uno de los más fuertes desde 1950. El fenómeno favorecería mayores lluvias en Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, mientras provocaría sequías en otras regiones productoras del mundo, como Australia, parte de Asia y sectores de Estados Unidos.
Además, señaló que Europa atraviesa problemas productivos derivados de las altas temperaturas registradas durante el verano boreal, especialmente en Francia y Alemania, situación que podría incrementar la demanda de importaciones agroalimentarias.
Para el economista, este escenario configura una oportunidad poco frecuente para el país. "No es común que coincidan rindes por encima de lo normal con precios superiores al promedio histórico", afirmó.
Sin embargo, advirtió que el contexto también traerá desafíos logísticos. Mencionó posibles excesos hídricos, deterioro de caminos rurales, demoras en la siembra y la cosecha, dificultades para el traslado de la producción y mayores riesgos sanitarios para los cultivos. En ese sentido, recomendó a los productores planificar con anticipación la contratación de maquinaria y prever eventuales complicaciones operativas.
El impacto económico llegará más adelante
Seggiaro explicó que, si bien el trigo comenzará a comercializarse hacia fines de este año, el mayor movimiento económico se producirá cuando ingresen las cosechas de maíz y soja, durante el segundo cuatrimestre de 2027. En ese período, estimó que las localidades más vinculadas a la producción agropecuaria serán las primeras en percibir una recuperación de la actividad económica y el consumo, con un efecto que luego alcanzará, en menor medida, a ciudades como Villa María.
El economista aclaró que ese derrame no implicará una mejora generalizada en los ingresos de toda la población, aunque sí favorecerá a sectores comerciales y de servicios relacionados con la actividad agropecuaria.
Finalmente, comparó el escenario actual con el registrado durante los años de altos precios internacionales de la soja, al señalar que vuelve a observarse una combinación de buenos rindes y valores elevados en los mercados, aunque remarcó que las condiciones macroeconómicas son diferentes a las de aquel período.