El fiscal que intervino en la investigación del caso Dalmasso declaró como testigo y defendió el trabajo realizado, especialmente en torno a la prueba genética.
En el marco del jury, el fiscal sostuvo que afronta la instancia “con total serenidad y tranquilidad”, remarcando que la investigación se llevó adelante “con total seriedad, con mucho apego a la ley y con un esfuerzo compartido de diferentes áreas”.
En relación a los cuestionamientos de la defensa sobre el debido proceso en la obtención del ADN, el funcionario fue contundente: “Tengo la total tranquilidad en que el proceso ha sido llevado regularmente, respetuosamente y conforme a lo que establece la Constitución y las leyes”.
Al ser consultado sobre posibles negligencias en etapas anteriores de la causa, evitó pronunciarse: “No me corresponde señalarlo a mí. Estamos en un ámbito donde se analiza eso y yo soy testigo”.
Sobre la incorporación de pruebas genéticas, explicó que hubo distintas intervenciones: una etapa inicial vinculada al análisis de la evidencia y otra posterior desde la unidad fiscal, orientada a obtener perfiles y realizar los cotejos correspondientes.
En cuanto a la aparición del nombre de Roberto Barzola en la investigación, indicó que se trata de aspectos que deberá detallar ante el jury, aunque recordó que la causa retomó impulso con un mandato de profundización “con perspectiva de género” y una sugerencia clave: “Para mí, en el cinto está el ADN del asesino”, había señalado el fiscal de Cámara.
Finalmente, el fiscal defendió el trabajo conjunto con especialistas: “Hubo una tarea muy silenciosa, consciente y respetuosa con quienes conocen del tema”, destacó, en referencia al equipo de genética forense, al que definió como uno de los pilares de la investigación.