El 83,5% de los trabajadores argentinos sufre vulnerabilidad alimentaria durante su trabajo
- 19/03/2026 09:46 hs
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Un estudio inédito reveló que la gran mayoría de los asalariados del sector formal sacrifica la cantidad o la calidad de sus comidas diarias por falta de recursos económicos.
Lucrecia Freije
La crisis económica impacta de lleno en los hábitos más básicos de los trabajadores registrados en Argentina. Así lo demuestra el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que encuestó a 1.200 asalariados de todo el país. Los resultados arrojan un panorama preocupante: el 83,5% de los empleados formales padece algún grado de vulnerabilidad alimentaria durante su jornada laboral.
En diálogo con el programa De Una por las emisoras del Grupo Apolo, Lucrecia Freije, investigadora de la UCA, desglosó los datos del estudio y advirtió sobre la gravedad de la situación. "Nos referimos a trabajadores registrados del sector formal. Es la primera vez que se realiza un estudio de este tipo en el país con representatividad nacional, y nos hemos encontrado con hallazgos muy críticos", señaló.
El cuadro más crítico: saltear comidas y bajar la calidad
El informe detalla que un 83,5% de los asalariados sufre algún tipo de vulnerabilidad alimentaria en el trabajo.
Un 56% de los trabajadores encuestados sufre una privación doble, se ven obligados a saltearse comidas y, cuando comen, consumen alimentos de menor calidad nutricional.
Esta vulnerabilidad no afecta a todos por igual. Freije destacó que las poblaciones más golpeadas son las mujeres, las personas con menor calificación y los residentes de las regiones del Noreste (NEA) y Noroeste (NOA) argentino. Además, un dato que llamó la atención de los investigadores es la fuerte incidencia de esta problemática en el sector público, específicamente en áreas como salud, educación y servicios sociales.
Los jóvenes, los más perjudicados
Uno de los segmentos más vulnerables es el de los jóvenes de entre 18 y 29 años, donde más del 70% no logra alimentarse correctamente en el trabajo.
"Tienen más dificultades por la inestabilidad propia del inicio de la trayectoria laboral, sumado al cuadro económico. Cuentan con salarios más bajos y posiciones más precarias", explicó la investigadora.
Infraestructura laboral y el impacto en la salud
El entorno de trabajo juega un rol fundamental. Freije indicó que la falta de infraestructura básica, como una heladera o un microondas en las empresas, agrava las privaciones alimentarias. Esto tiene un correlato directo en la salud física de los empleados: en los entornos laborales menos preparados, aumentan los índices de exceso de peso y la percepción de llevar una dieta poco saludable.
Ante esta realidad, el estudio indagó sobre posibles soluciones. Se consultó a los trabajadores sobre la posibilidad de recibir un aporte económico por parte del empleador destinado exclusivamente a la alimentación (tomando como referencia un gasto promedio de 10.000 pesos diarios). El 80% de los encuestados se mostró a favor de esta medida, con libertad de elección sobre qué consumir, una cifra de aceptación que trepa al 90% entre aquellos que sufren la privación alimentaria más severa.