El criminalista Enrique Prueger se refirió al fatídico 15 de marzo que conmocionó al país, con la muerte de Carlos Facundo Menem y Silvio Oltra en las cercanías de Ramallo que sigue generando interrogantes que la justicia parece no querer responder.
A 31 años de la muerte de Carlos Menen Junior, DE UNA dialogó con el criminalista Enrique Prueger, quien ha sido parte de la causa desde 1997.
El caso comenzó casi por casualidad, a través de un material audiovisual de un canal de cable de Ramallo. "Observo en la superficie de lo que queda del helicóptero varios orificios que correspondían a disparos, no sólo de la estructura, sino de elementos internos", relató el experto.
Según su testimonio, estas observaciones fueron luego ratificadas mediante fotografías de la Fuerza Aérea, donde se divisaba el impacto de proyectiles en la cola de la aeronave.
Para Prueger, la evidencia física es irrefutable: "Cualquiera de nosotros, que ha visto una chapa perforada por una bala, se da cuenta enseguida. Esto fue verificado por una microscopía de barrido electrónico, una técnica extremadamente precisa que detecta partículas aumentándolas dos millones de veces".
El estudio, realizado en el laboratorio del Ejército Argentino (SITESA), confirmó que los componentes de dichas partículas correspondían a proyectiles de armas de fuego.
Una pericia sin conclusiones y el factor político
A pesar de la contundencia de los datos técnicos, el criminalista denunció maniobras para ocultar la verdad dentro del proceso judicial. Según explica, el juez de la causa ordenó a los peritos de Gendarmería presentar el informe final omitiendo los resultados determinantes.
"El juez ordena que presenten el informe sin conclusiones. Y no existe una pericia sin conclusiones, toda pericia tiene una conclusión positiva o negativa, verificada o no verificada", sostuvo Enrique Prueger.
Para el especialista, el caso tiene un trasfondo que excede lo policial: "Todo esto tiene un correlato político, nacional e internacional. Hoy está como las heridas abiertas en el mundo; cuando la verdad poco importa y pasa por la vereda del frente".
La hipótesis del ataque: el rol de la custodia
Al ser consultado sobre quiénes estarían detrás del presunto asesinato, Prueger descartó de plano la intervención de comandos extranjeros. Su hipótesis señala directamente al entorno de seguridad del entonces hijo del presidente.
"Mi opinión es que quienes asesinan a Menem Junior no es un comando extranjero, sino que fue la propia custodia presidencial. Ellos sabían dónde estaba", afirma el criminalista. Según su reconstrucción, el helicóptero fue posicionado estratégicamente seis kilómetros antes del lugar del impacto, en un playón de una gomería, bajo la excusa de entregar una valija con dinero para mecánicos y un casco de carrera.
Prueger, criminalista de la causa, agregó que “hubo tres posiciones de disparo en esos 6 kilómetros. Cuando lo empiezan a tirotear, el helicóptero tiene que descender para protegerse de la agresión a bala y ahí se engancha con el cable."
El experto desacredita la versión oficial que sugería que el piloto venía realizando maniobras imprudentes para molestar a unas jóvenes en la ruta. "Carlos Menem Junior venía a 170 metros de altura. La hipótesis del juez de que venía molestando a unas chicas en un auto no tiene sustento. En el expediente, esas chicas no existen", sentenció.
El estado de la causa y el documental de HBO
Actualmente, la causa permanece abierta gracias a una intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2006. Prueger sostuvo que lo único que falta es un estudio meta-analítico donde todos los peritos analicen en conjunto las pruebas existentes, incluyendo los estudios de la Universidad de Tucumán que confirmaron que los disparos fueron de abajo hacia arriba.
Para quienes buscan profundizar en las pruebas técnicas, el especialista remite al documental "La muerte del hijo del presidente", disponible en la plataforma HBO Max. "Ahí está perfectamente la explicación y cómo queda totalmente desarticulado el juez por todas las expresiones y pruebas técnicas que yo aporto", explicó.
Finalmente, al analizar el móvil del hecho, Enrique Prueger lanza una definición tajante sobre el rol que cumplía el hijo del mandatario en el esquema de poder de los años 90.
"Menem Junior era el secretario privado del presidente y le bloqueaba la entrada a todos aquellos trapisondos que quería hacer el padre. Esa es la realidad".