Espectáculos

Un participante sorprendió con su amuleto, el pollo Rogelio

Marco Díaz llegó al certamen con un juguete de plástico que, según contó, le trasmite buena energía.   

En la previa, le contó a Marley, conductor del ciclo, que depositaba “mucha energía” en esa especie de “pollo de la suerte”.

Además del nombre propio, el joven confesó que decidió tatuarse al animal en el pecho: “Rogelio es tan importante en mi vida que hasta lo llevo tatuado”.

“Me dediqué muchos años a la música y, de golpe y porrazo, terminé medio bajón por un par de caídas. No toqué la guitarra ni canté por dos años”, contó quien actualmente trabaja como preceptor en un colegio y como guardavidas en el verano. Sin embargo, aseguró que cuando apareció ese juguete en su vida, volvió a ponerse en marcha.

Lo cierto es que, llegado el momento, Marco cantó Loco (Tu forma de ser), con su guitarra en mano y su amuleto ubicado en una silla continua a la suya.

Al final de su performance, la única coach que se dio vuelta para pedir su voz fue Pastorutti. Pero, al ver la escena, no pudo menos que gritar: “¡¿Qué hace ese pollo al lado tuyo?!”. “Se llama Rogelio”, lo presentó el participante.

Y Montaner bromeó: “Es un dúo, entonces”. “¿Y Rogelio a qué se dedica?”, insistió la Sole. “El supervisa todo y acompaña”, respondió Marco. Y contó la historia del juguete y el motivo por el que lo llevaba tatuado.

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