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Morteros: policías bajo la lupa por robar una pistola, ¿y venderla?

El arma había sido secuestrada en un operativo y estaba en una comisaría. Sin embargo, volvió a aparecer en manos de la delincuencia. Seis uniformados imputados: tres de ellos por hurto agravado.

Un nuevo escándalo detonó en las últimas horas en la Policía de Córdoba: un puñado de uniformados está acusado de haberse robado una pistola Browning calibre 6.35 milímetros secuestrada a la delincuencia.

Hay dos detalles que agravan el caso: primero, el arma estaba bajo custodia en la comisaría. Segundo, la pistola fue a parar otra vez a manos de la delincuencia.

Lo que no está claro, y es uno de los puntos que se intenta aclarar, es saber si el arma, tras ser sacada de la comisaría, fue vendida o alquilada a los delincuentes.

No menos delicado es que no está claro cuántas veces se habría hecho esa actividad.

El escándalo detonó en la comisaría de Morteros, dependiente de la Unidad Departamental San Justo de la Policía provincial.

Tres policías están imputados por hurto agravado, es decir robo. Además, están acusados por el supuesto delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Se trata de: el subcomisario Juan Diego Véliz Oviedo, el oficial ayudante Marco Antonio Valdez Martino y la sargento Liliana Beatriz Oviedo.

En paralelo, hay otros tres uniformados imputados por presunto encubrimiento agravado: dicho de otro modo, mirar para un costado y no denunciar nada.

Los acusados en este caso son: el sargento ayudante Alexis Sebastián Barzagui, el oficial ayudante Lucio Abdony y el sargento Darío Gette.

Además, también están acusados por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Dicho a las claras, no cumplir con la ley.

Los seis uniformados forman parte de una brigada de investigaciones que operaba en Morteros.

El subcomisario Véliz Oviedo era el jefe de esa brigada.

Las imputaciones fueron ordenadas por el fiscal de Morteros, Fernando Ávila Echenique, quien dispuso que, por ahora, sigan libres.

El propio fiscal notificó las imputaciones a las máximas autoridades de la Jefatura de Policía de Córdoba.

UN “FIERRO” QUE VA Y VIENE

Pese al hermetismo que rodea este nuevo escándalo, fuentes oficiales señalaron que la Browning 6.35 mm fue secuestrada hace pocos días por policías en un control a dos sospechosos que iban en una moto por calles de Brinkmann. Al ver a los policías, tiraron un arma.

Tras secuestrarla, y constatar la numeración, se supo que el arma había sido robada de una casa.

Moto y pistola fueron trasladadas a la comisaría de Morteros.

Voceros oficiales dijeron que “esa pistola luego fue secuestrada, días después, en otro hecho delictivo”.

Esta situación anómala fue advertida por empleados judiciales de la jurisdicción. Semejante arma llamaba y mucho la atención.

La causa comenzó a ser investigada y, en las últimas horas, se dispuso las imputaciones.

En paralelo a la causa judicial, los seis policías quedaron en situación pasiva durante seis meses, según lo confirmó la Dirección de Control e Investigación de las Fuerzas de Seguridad (el ex-tribunal de Conducta Policial).

La pasiva implica no trabajar, no tener armas y un sueldo reducido.

La situación es observada con atención en la Jefatura, en Capital.

Trascendió que una “purga” está al caer en jurisdicción de Morteros.

Fuente: La Voz

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