Provinciales

Cordobés le donó un riñón a su papá y rindió un examen al otro día

Martín y Roberto vivieron un día del Padre inolvidable. El joven le salvó la vida a su papá y no abandonó su compromiso con su carrera universitaria.

La historia comenzó varios meses atrás, cuando los riñones del hombre comenzaron a fallar y el funcionamiento se redujo solo al 12 por ciento. “El año pasado le dijeron que necesitaba un trasplante o diálisis hasta que se encuentre un riñón. Él quería hacer diálisis, no quería arriesgar la salud de ningún familiar”, contó el protagonista de la historia.

“Decidí yo donarle el riñón a mi papá. En principio él no quería saber nada, pero lo pudimos convencer”.

“Hablando con la familia, que nos sentamos todos, decidí yo donarle el riñón a mi papá. En principio él no quería saber nada, pero lo pudimos convencer”, reveló sobre el momento clave de la historia.

Sobre las emociones internas que le generó la decisión, fue claro: “Cualquier persona puede vivir con un riñón, yo me mentalicé con eso. Cuando el día de mañana me mire la panza y tenga la cicatriz, es porque hice algo por él, como tantas cosas él hizo por nosotros. Es devolverle un poco de amor”.

Fecha de examen

En un principio, la operación estaba prevista para el 10 de mayo en el Sanatorio Allende de Córdoba capital, pero un imprevisto cambió el panorama. “Pasó lo de Schiaretti, que debían operarlo, y nos postergaron unos días porque debían usar la misma máquina. Nos pasaron para el 17 de mayo y el 18 a las 6 de la mañana empezaron conmigo. A las 11 ya me habían operado y ahí nomás siguieron con mi papá”, continuó relatando.

“Me dieron el resultado la semana pasada y gracias a Dios promocioné la materia. No se puede pedir más nada”.

La nueva fecha se juntó con otra fecha importante para Martín: el 19 de mayo, debía rendir una materia de tercer año de Ingeniería Electrónica, carrera que cursa con mucho esfuerzo en la Universidad Nacional de Córdoba, ya que también trabaja en Arcor.

¿Postergar el examen? Ni ahí: apenas unas horas después del trasplante y aún desde el sanatorio, el joven rindió igual. “Fue un final de una materia de tercer año. Como se puede rendir sin cursarla, me anoté y nunca pensé que me iba a coincidir con la fecha del trasplante. Estuve estudiando todo mayo y haciendo ejercicios”, recordó.

Al igual que la operación para salvar a su papá, en el final también le fue bárbaro: “Me dieron el resultado la semana pasada y gracias a Dios promocioné la materia. No se puede pedir más nada”.

El Doce

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