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Afganistán: las mujeres siguen fuera del Gobierno talibán

Las máximas autoridades del Emirato Islámico anunciaron este martes la creación de una veintena de ministerios y viceministerios nuevos y al frente de ellos pusieron sólo a hombres. Mínima integración de etnias minoritarias.

El viceministro de Comunicaciones de la administración islamista y principal vocero talibán, Zabihullah Mujahid, aseguró que la mayoría de los nombramientos “se realizaron con base en la profesionalidad y en el mérito” y que en consecuencia “fortalecerán aún más los recursos humanos del Emirato Islámico”.

Entre los escasos ejemplos de representantes de minorías, se cuentan Haji Noor Uddin, nuevo ministro de Comercio, o Haji Muhammad Bashir y Haji Azim Sultan, viceministros de la misma cartera, todos miembros de la etnia tayika; o Muhammad Hassan Ghyasi, segundo viceministro de Salud Pública, y perteneciente a la atacada minoría hazara.

El 7 de septiembre se había anunciado la composición de la mayor parte del nuevo Ejecutivo, formado por responsables históricos del movimiento islamista radical.

SÓLO PROMESAS

En agosto, tras asumir el poder, los talibanes garantizaron que formarían un gobierno representativo e inclusivo. El vocero del movimiento aseguró que se trataba de un equipo de transición que se verá reforzado en el futuro.

La semana pasada, en otro gesto que aumentó la preocupación internacional, los talibanes instalaron el Ministerio de Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio, un organismo sinónimo de represión y de fundamentalismo durante su gobierno anterior, en reemplazo del Ministerio de Asuntos de la Mujer.

También este martes, la milicia radical informó que las estudiantes volverán pronto a las escuelas afganas, después de que sus recientes decisiones sobre los derechos de las mujeres y su nula representación en el nuevo Gobierno provocaron críticas y recelo dentro y fuera del país.

“Estamos ultimando cosas y esto llegará lo antes posible”, dijo Mujahid, refiriéndose al retorno a las aulas para las alumnas de secundario, que el sábado último no pudieron regresar a clase junto con los varones.

Según el vocero, el nuevo gobierno desea garantizar primero un “contexto educativo seguro” para las niñas.

PREOCUPACIÓN CRECIENTE

Existe una preocupación global de que se repita la situación vivida entre 1996 y 2001, durante el anterior gobierno talibán, cuando se privó a las mujeres de su derecho de estudiar y de trabajar, entre otros.

Las clases en Afganistán se habían interrumpido a mediados de agosto, cuando los talibanes se hicieron con el poder en el país, días antes de que concluyera la retirada de las tropas extranjeras.

Desde entonces, las niñas de la escuela primaria y las universitarias han podido volver a las aulas, pero respetando algunos límites, comenzando por la separación con los alumnos varones.

Desde 2001, cuando una coalición internacional encabezada por los Estados Unidos depuso al gobierno talibán de la época, las mujeres fueron recuperando derechos: lograron, por ejemplo, ser diputadas y juezas y trabajar como policías o pilotos, actividades hasta entonces reservadas a los hombres.

En los últimos años, miles de mujeres, algunas de ellas viudas o con un marido con discapacidad debido a las sucesivas guerras, entraron de lleno en el mercado laboral afgano para traer un salario a casa porque de ellas dependía el sustento del hogar, aunque esto ocurrió principalmente en las grandes ciudades.

Ahora, el avance talibán en el tablero gubernamental alimenta el temor de las mujeres de retroceder 20 años.

Expresan ese desasosiego en marchas frecuentes por las calles de Kabul y de ciudades del interior en defensa de sus derechos fundamentales: los relacionados con la educación, con el trabajo y con la participación política.

No obstante, los nombramientos de ministros y viceministros dados a conocer este martes indican que los talibanes al parecer no toman en cuenta las críticas internacionales y que están decididos a reforzar su actual línea conservadora a pesar de las promesas iniciales de inclusión y de defensa de los derechos de las mujeres.

Heather Barr, de Human Rights Watch (HRW), quien ha trabajado con mujeres en Afganistán durante más de seis años, insiste en que el avance talibán en la constitución del Gobierno “aumenta los temores de que la mayoría de los viejos abusos regresen”.

Destaca que, a pesar de que los talibanes se comprometieron inicialmente a “proteger” los derechos de las mujeres, los defensores de derechos humanos siguen alertando de un retroceso en la participación en la vida pública de las mujeres. Recuerda que, antes de la instauración del nuevo Gobierno talibán, a mediados de agosto, las mujeres ocupaban casi el 30 por ciento de los escaños del Parlamento.

Fuente: La Voz 

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