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Denuncia por robo y amenazas en la obra de la escuela Proa de la UNVM

Un subcontratista denunció en la Justicia que le sustrajeron herramientas y que vienen “desapareciendo” valiosos cables e instalaciones eléctricas “desde que comenzó la obra”, en 2018.

Una denuncia por robos, acoso y amenazas fue presentada en la Unidad Judicial de Villa María por parte de un subcontratista que trabaja en una de las escuelas ProA que se construyen en esta ciudad.

El denunciante es un profesional electricista que asegura haber sido víctima de robos de valiosas herramientas, a la vez que denunció reiteradas sustracciones de cables de cobre de alto valor y numerosos elementos de iluminación de gran tamaño.

A su vez, dijo haber recibido amenazas e insultos dentro de la misma obra en construcción, hechos de los que Ricardo Rivarola, el denunciante, dejó constancia en su presentación ante la Justicia este martes por la mañana.

La denuncia quedó radicada en la fiscalía de Segundo Turno, Secretaría 3º, de los Tribunales de Villa María.

Rivarola contó que trabaja para una empresa llamada Zetace, subcontratada por Makiber, la firma que tiene a su cargo la construcción de más de 30 escuelas ProA en Córdoba.

El edificio en el que denuncia haber sufridos los robos y las amenazas es el que se levanta dentro del campus de la Universidad Nacional de Villa María, sobre avenida Arturo Jauretche.

Esta escuela comenzó a construirse en el año 2018 y estaría terminada en septiembre, según la última estimación de la Provincia.

Tanto este edificio como el que se construye junto a la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional sufrieron importantes demoras, que llevaron al gobierno de Córdoba a intimar y multar a la empresa a cargo de la ejecución.

ROBOS “DESDE EL COMIENZO”

Rivarola reveló que algunas instalaciones tuvieron que hacerlas hasta cuatro veces porque se robaban los cables ya colocados.

Dijo que “los robos se vienen dando desde que comenzó la obra”, hace casi cuatro años, y que le llama la atención que “nadie sabe nada ni se hicieron denuncias” antes.

El profesional dijo que venía cansado de ver cómo se robaban elementos de la obra y que nadie parecía estar dispuesto a hacer nada al respecto.

La semana anterior llegó a un límite al sufrir el robo de sus propias herramientas. Relató que esto ocurrió dentro del edificio, el viernes 10 de junio por la tarde, al mismo tiempo que había otras personas trabajando.

De su caja de herramientas le faltaron una pinza para sellar los terminales, que cuesta 16.000 pesos, trinchetas profesionales, mechas de tipos diferentes, un alicate aislado para mil voltios y varias cosas más que están en lista incorporada a la denuncia.

Contó también que le reclamó a otro subcontratista por lo que había ocurrido, y que recibió amenazas e insultos, de lo que decidió dejar constancia en la denuncia.

Un móvil de la Policía de Córdoba estuvo presente en el lugar durante este martes.

DETALLES DE LA DENUNCIA

Además de su caso, Rivarola dijo que otros subcontratistas, como quienes colocan revestimiento interior y exterior, también sufrieron robos de herramientas y materiales.

En materiales eléctricos, su especialidad, detalló que se habrían robado en el último tiempo unos 80 metros de cable que tiene un peso de tres kilos de cobre por metro, material que se revende a unos 1.200 pesos el kilo, estimó.

También dijo que faltaron 120 metros de cable que estaban instalados bajo tierra; 46 plafones de iluminación, armados con sus fuentes, que estaban dentro de un contenedor; 30 metros de tiras led que van por dentro del edificio simbolizando la diversidad de género; varios tomacorrientes, luces dicroicas instalada en el piso, y más de 10 rollos de cables de 100 metros que estaban dentro de un contenedor.

Estas son algunas de las cosas que “desaparecieron” sin que “nadie haya visto ni denunciado nada”, remarcó con extrañeza.

El predio está cercado y cuenta con una empresa contratada para el servicio de vigilancia y seguridad. Cuando un periodista intentó ingresar al lugar este martes, fue invitado a retirarse. Nadie entra sin autorización, fue la explicación.

Una representante de la contratista presente en el predio se excusó de hacer comentarios sobre la denuncia de robos. Tampoco fue posible contactar un vocero de la empresa.

Desde el gobierno provincial explicaron, ante una consulta de este diario, que la custodia y responsabilidad de la obra le corresponden exclusivamente a la empresa Makiber, quien debe entregar el edificio terminado.

Actualmente hay una promoción de estudiantes que espera con ansiedad que finalice la construcción de su escuela. La expectativa es poder tener su acto de promoción dentro del edificio propio. Los tiempos se dilataron más de lo esperado.

Fuente: La Voz 

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